5 tipos de conversación que te harán memorable en 30 segundos

tips para ser conversador

¿Sabías que un pez dorado puede mantener la atención por más tiempo que una persona? Los seres humanos tienden a perder la concentración después de los primeros ocho segundos, por lo que, si tu objetivo es ser memorable y que te recuerden, aquí te presentamos cinco formas con las que podrás lograrlo en 30 segundos o menos. Esos primeros segundos son la única oportunidad que tienes, después de eso la persona ya está pensando en otra cosa. En una entrevista, una feria de negocios o una simple llamada de trabajo, esa primera impresión decide si te vuelven a llamar o si te olvidan antes de cerrar la puerta.

1. Usa una historia de conexión

Cuanto te vayas a presentar no uses el típico “Mi nombre es X, y trabajo en Y”, en vez de esto inicia tus presentaciones con historias entretenidas que lleven al otro a imaginar quién eres tú y que tipo de persona eres, busca en tus sueños de infancia, en las últimas vacaciones y en tu día a día, o pregúntale a tu familia y amigos, quizá te puedan ayudar a encontrarla. No olvides explicarla al final para que la gente no piense que estás loco, busca una historia entretenida, pero que tenga coherencia. Piensa en una historia corta, de no más de veinte segundos, que puedas repetir sin dudar. Por ejemplo: en lugar de decir “trabajo en marketing”, cuenta cómo convenciste a tu primer cliente sin presupuesto, usando solo una idea y mucha insistencia. Esa imagen se queda en la memoria del otro mucho después de que olvide tu cargo. Practícala en voz alta un par de veces antes de usarla en público; una historia que se cuenta con seguridad convence más que una perfecta pero titubeante.

2. Abandona los tecnicismos

Lo primero que tienes que hacer es identificar a las personas con las que entablarás tu conversación, si una persona no trabaja en la misma industria que tú y no la conoce al mismo nivel, no le hables con términos específicos ni técnicos, ya que van a parecerle extraños y generarán confusión, mejor utiliza palabras claras que recuerde fácilmente. Si trabajas en tecnología, di “hice una app que ayuda a la gente a ahorrar” en vez de “desarrollé un MVP con stack de React y Node”. Si trabajas en finanzas, di “ayudo a que el dinero de la gente rinda más” en vez de hablar de portafolios diversificados. Cuanto más simple sea tu idea, más fácil será que la repitan cuando hablen de ti con alguien más. Una prueba sencilla: explícasela a alguien de tu familia que no trabaje en tu sector. Si esa persona la entiende a la primera y podría repetirla sin ayuda, funciona. Si tienes que aclarar cada palabra, todavía no está lista.

3. Incluye anécdotas

En un estudio reportado por la revista Forbes se demostró que utilizar anécdotas aumenta la retención entre un 65 y 70 por ciento, mientras que, usando solamente datos sueltos, como estadísticas, solo se logra una retención entre el 5 y el 10 por ciento. Cuenta algo con lo que la gente se identifique o le parezca atractivo, recordarán lo que les cuentes por el impacto que les generes. No hace falta una historia dramática. Basta con un momento concreto: la vez que perdiste un vuelo y terminaste cerrando un negocio en la sala de espera, o el error que cometiste en tu primer trabajo y que te enseñó la lección que hoy aplicas. Entre más específica sea la escena, más fácil será que la persona la visualice y la repita después.

4. Busca cosas en común

Cuando vayas a tener una conversación con alguien, antes piensa en sucesos o factores que tengan en común, como que se conocieron en el pasado, que estudiaron juntos o que vivieron en el mismo vecindario. Su memoria los unirá por esos hechos, así que busca estos ganchos en tus recuerdos o en las redes sociales, la próxima vez que te vea vendrá a su mente que eres la persona a la que le gusta su serie favorita o el mejor amigo de un conocido. Antes de una reunión importante, date cinco minutos para revisar el perfil de LinkedIn o las redes de la persona con la que te vas a encontrar. No se trata de fingir, sino de encontrar un punto real de partida: un libro que ambos leyeron, una ciudad que ambos visitaron o un problema de trabajo que los dos han enfrentado. Ese punto en común también te da una excusa natural para escribirle después: compartirle un artículo sobre ese tema mantiene la conversación viva sin que parezca forzado.

5. Haz un cumplido

Las personas te recordarán por cómo las hiciste sentir, así que hazles cumplidos genuinos y coherentes, trata de hacerlos a personas que están en tu medio, que trabajan contigo o con las que comparten atributos. No sonará muy creíble que halagues a alguien por su vestuario gótico, cuando el tuyo es bohemio, mejor añade un “buen trabajo” o “valioso comentario”, será mejor apreciado. Sé específico en vez de genérico: decir “tu presentación estuvo ordenada y fácil de seguir” pesa más que un simple “buen trabajo”. El cumplido específico demuestra que prestaste atención, y eso es lo que en verdad se recuerda. Dilo en el momento, no una hora después cuando ya perdió fuerza, y evita frases genéricas como “me encanta tu energía”, que suenan igual para cualquier persona en cualquier sala.

Ponlo en práctica en tu próxima conversación

Ninguna de estas técnicas exige carisma innato ni un guion de vendedor. Exige preparación: una historia lista, un lenguaje simple, una anécdota concreta, una tarea de investigación antes de la reunión y la costumbre de fijarte en lo que el otro hace bien. Elige una sola de estas cinco formas para tu próxima conversación y practícala hasta que te salga sin pensar. Cuando te salga sin esfuerzo, suma la siguiente, y así hasta que las cinco sean parte natural de cómo te presentas. Deja de improvisar cada vez que alguien te pregunta a qué te dedicas. La memorabilidad no depende de tu carisma, depende de tu preparación.