¿Crees que puedes convertirte en millonario en menos de cinco años? ¿O antes de los 30 años? Si tienes convicción, claro que puedes lograrlo: muchos lo han hecho. Pero que haya sido en poco tiempo no significa que haya sido fácil. Por el contrario, si te propones hacerlo tendrás que pasar por sacrificios reales y pruebas que no salen en ningún video motivacional. Estas son algunas de las situaciones que vas a enfrentar si quieres ser millonario en cinco años.
Los sacrificios que nadie te cuenta
Antes de los millones vienen las noches sin certeza. Nadie te lo va a advertir con esas palabras, así que te lo decimos nosotros.
- Tendrás que hacer muchos sacrificios. Tal vez hasta quedes en la quiebra, pases hambre o duermas en un carro. Pero cuando empieces a recibir los millones, sabrás darle al dinero el valor justo, porque lo habrás visto faltar.
- Tendrás que perdonar y dejar ir a personas que no sumen a tu vida o que no contribuyan con tus objetivos, y seguir adelante con tus proyectos junto con quienes sí te apoyan y nutren tu desarrollo.
- Serás humillado por personas que no creen en ti y por otras que serán testigo de tus fracasos. Aceptarás que te rechacen las tarjetas y que no tengas ni para comer. Duele, y aun así se sigue.
- Tienes que aprender a administrar tus finanzas. Es probable que en tus primeros meses hagas desastres, te quedes sin recursos y tengas que vender tus posesiones. No dejes que eso te consuma mentalmente: busca alternativas como cursos cortos de finanzas y administración, y pronto verás un cambio en tus ingresos.
Cómo tratar a las personas en el camino
El dinero no se construye solo. Se construye con gente, y la forma en que la tratas define cuánto dura el negocio.
- Aprende a manejar a las personas en el buen sentido. Para todo tienes que ser asertivo, ya sea con tus empleados, socios o proveedores. Tendrás que aprender a lidiar con la mediocridad y procurar el crecimiento de los demás, para mantener el negocio andando y produciendo.
- Sé profesional, en el sentido de que no te creas el único que sabe. Tendrás que pedir ayuda de personas especializadas en temas como diseño gráfico, contabilidad, cocina y lo que tu negocio necesite. Delegar no es debilidad, es enfoque.
- Y sé persona. A pesar de que debes trabajar fuerte y de forma continua, no te olvides de tus seres queridos ni de tu tiempo personal. Mantén un equilibrio emocional para evitar tensiones, ansiedad y depresión.
Disciplina, constancia y responsabilidad
Nada de lo anterior sirve si no lo sostienes en el tiempo. Aquí es donde la mayoría abandona.
- Intenta mil veces. Todos tenemos alguna debilidad que nos aflige y que nos recuerda a quienes no les importamos. Puede ser cualquier cosa, como hablar inglés o hablar bien en público. Tendrás que superarlo y lograrlo a toda costa.
- Deja de culpar a las fuerzas del universo por todo lo que te pasa. Asúmelo.
- Tendrás que lanzarte al vacío sin saber hasta dónde vas a llegar, y hacerlo con fe. Para llenar tu cuenta bancaria de ceros tienes que atreverte a hacer cosas que nunca has hecho, y esperar lo mejor.
- Sé puntual. Olvídate de llegar elegantemente tarde a tus compromisos. El día que pierdas una gran oportunidad por eso lo lamentarás, y nunca más aplicarás ese pésimo hábito. Mejor actúa antes de que algo así te marque.
Nunca dejes de aprender
El conocimiento es la única inversión que nadie te puede quitar. Enfócate en acumularlo todos los días, no solo cuando tienes un problema que resolver.
- Nunca dejarás de estudiar, y te volverás un experto en tu campo. Empieza por fijarte una meta de lectura diaria, mensual o anual, y quédate con todo lo que puedas aprender de las personas con las que trabajes.
- Dedícate también a aprender en otras materias: adquiere nuevas habilidades y perfecciona las que ya tienes, desde cómo enviar un correo hasta cómo hacer mejores presentaciones.
Piensa en grande y actúa distinto
Ponte metas de otro planeta. Imagina y piensa diferente. Piensa como productor y no como consumidor, para que te enfoques en crear valor y dejes de caer en supuestos y caprichos. Asegúrate de que todos tus planes queden por escrito, para que sean más reales y los ejecutes con más precisión.
Dar y elegir bien tus oportunidades
No todo lo que llega vale la pena, y no todo lo que das se pierde.
- Aporta a la sociedad con lo que haces. Da ayuda voluntaria que te nazca del corazón. Dar y servir a otros es parte del sentido de la vida.
- Aprecia cada oportunidad. Al principio seguramente perderás dinero o tendrás que dar cosas gratis, pero mientras te das a conocer te ganarás el cariño de algunas personas y tendrás la oportunidad de acercarte a expertos e importantes en tu industria. Valora eso.
- No te apegues a cada oportunidad, porque vendrán muchas. Escoge las que te generen valor a ti y deja las otras a quien sí las necesita.
Haz lo que amas
Esto es lo primero, y no se trata solo de tener sueños y aspirar a un mejor futuro. Se trata de crear algo que te haga darlo todo, que cambie tu vida y que valga todo el esfuerzo y las penas que vas a pasar.
Ninguno de estos pasos garantiza el resultado por sí solo, pero juntos marcan la diferencia entre quedarte en la idea y construir el patrimonio. Deja de esperar el momento perfecto para empezar: no existe. Si quieres seguir profundizando en el tema, revisa cómo piensa un millonario y qué debes hacer si quieres convertirte en uno.
Tomado de Entrepreneur: https://www.entrepreneur.com/article/271531

