Emprender es una tarea bastante difícil y, la verdad, es que los emprendimientos realmente exitosos son pocos. Pero lograr que tu emprendimiento sea viable y aporte beneficios a la sociedad es aún más difícil. Sin embargo, nada es imposible, hoy le invitamos a que conozca los 5 mejores emprendimientos que podrían transformar la sociedad.
Cada uno de estos proyectos nació de un problema concreto que su fundador vivió de cerca, ya fuera en un hospital, en una zona sin agua potable o en la calle. Ninguno se quedó en la idea: la convirtieron en un producto, consiguieron quién lo financiara y hoy funciona como negocio. Este es el repaso de cinco casos que muestran que el impacto social y la rentabilidad pueden ir en la misma dirección.
Emprendimientos:
«Change please» de Cemal Ezel, Reino Unido
De todos los emprendimientos, este debería ganarse el premio a la mejor empresa social hasta ahora creada. Esta compañía gano el premio de la competencia de $1 millón de Chivas Venture y además logró concretar un contrato con el Transport for London que le permite tener puntos de venta móviles en las estaciones de tren.
Change Please se especializa en capacitar a los individuos sin hogar como baristas para que luego puedan trabajar en esta cafetería, en sus puntos de venta tanto móviles como permanentes. Luego de que estas personas tienen trabajando 10 días con la compañía esta les paga su salario digno, les asigna una vivienda y les crea una cuenta bancaria para resguardar sus ingresos.
Cemal Ezel creó Change Please después de pasar muchos años trabajando en finanzas y ver muchas personas sin hogar sufriendo a diario. Fue así como se le ocurrió la idea de que en vez de rechazar a las personas sin hogar ayudarles a vender un producto que todo el mundo quiere, el café, y ayudarles a surgir. Con este proyecto Cemal ha ganado múltiples premios entre los cuales se incluye el nombramiento como el empresario social de Lloyds Bank en el año 2017.
Lo que hace fuerte a este modelo es que no depende de la caridad para sostenerse: vende un producto que la gente compra todos los días, el café, y con esa venta financia el sueldo, la vivienda y la cuenta bancaria de cada persona que capacita. Impacto social financiado por ingresos reales, no por donaciones.
«Lluvia en agua potable» por Eyal Yassky, Israel
No son muchos los emprendimientos que aprovechan la lluvia considerando la abundancia de este recurso alrededor de todo el mundo. En este caso, los fundadores de este emprendimiento han querido darle utilidad al agua de lluvia con un dispositivo revolucionario. El dispositivo usa una lona alquitranada para recoger el agua de lluvia y filtrarla dos veces antes de ser almacenada, así se transforma desde agua de lluvia a agua potable.
A Yassky, uno de
los cofundadores, fue a quien se le ocurrió la idea mientras ejercía como
socorrista y contrato a un ingeniero en Israel para llevarla a cabo.
Inicialmente pensó en crear una ONG para este producto, pero se dio cuenta que
con esta no tendría un mercado para el producto ni el alcance que había soñado.
Este fabuloso dispositivo que podría resolver varios problemas de agua potable
en el mundo aún se encuentra esperando la aprobación de la patente.
Esa decisión de convertirlo en empresa en vez de en ONG es la que le da al proyecto la posibilidad de escalar: una organización sin fines de lucro depende de donantes, un producto patentado puede venderse donde haga falta agua potable. Mientras la patente no salga, el alcance real del invento sigue limitado.
«Inodoro sin agua» por Diana Yousef, EE.UU
Este emprendimiento llamado iThrone es un inodoro que funciona sin agua ni tuberías; un invento de bajo costo que busca proporcionar de acceso sanitario a todos aquellos que carecen del mismo y que además es adaptable a cualquier zona del mundo. Y todo esto sin contar el beneficio de no contaminar tanto las aguas y ahorrar en mayor medida este elemento tan valioso.
Yousef era
consultor de la NASA y se encontraba en una investigación cuando se le ocurrió
esta revolucionaria idea. Ella estaba investigando la posibilidad de reciclar
los desechos del humano en agua utilizable y fue cuando se le ocurrió una idea con
materiales transpirables, pero no para usarse precisamente en el espacio.
El acceso a saneamiento básico sigue siendo un problema en zonas rurales y en asentamientos urbanos de bajos recursos en buena parte del mundo. Al no necesitar tuberías, iThrone se puede instalar donde una red de agua nunca ha llegado, y eso es lo que separa a un invento curioso de una solución que de verdad se puede desplegar.
«Dispositivo neurológico» por Pawel Soluch, Poloniane
El dispositivo
neurológico se trata específicamente de un auricular que envía ciertas
descargas eléctricas al cerebro. Las descargas tienen el objetivo de ayudar a
las personas con trastorno del habla en su rehabilitación.
Este producto se
le ocurrió a Soluch luego de más de 7 años de experiencia atendiendo a
pacientes con problemas neurológicos en un hospital universitario. Su intención
era crear un aparato que pudiera ayudar mayormente a los afásicos, unos
pacientes con coeficiente intelectual conservado pero inhabilidad para el
habla. El auricular ya está avanzado en cuanto a la fabricación y desarrollo,
se encuentra en la etapa final de los ensayos clínicos. Con mucha suerte este
dispositivo estará a la venta dentro de un año.
Para un afásico, el problema no es de inteligencia sino de acceso al habla: la mente funciona, la palabra no sale. Recuperar aunque sea parte de esa capacidad significa poder pedir ayuda, sostener una conversación o volver a sentirse parte de una charla. Ese es el terreno en el que Soluch decidió trabajar después de ver el problema de cerca durante años.
«LiMiX» por Francesco Pezzuoli, Italia
LiMiX es un
dispositivo con la forma de guante que tiene como función traducir el lenguaje
de señas italiano al habla. De esta forma el sordo que se encuentre usado
tendrá una voz, ya que el guante traduce sus señas al lenguaje hablado y lo
codifica en una aplicación móvil de donde sale la voz.
Este dispositivo
es creación de Francesco Pezzuoli y Dario Corona, ambos compañeros, a quienes
se le ocurrió la grandiosa idea de Talking Hands en el 2014 en un taller de
inicio. Ellos presentaron su idea primeramente a sus profesores, quienes les
animaron a arriesgarse mucho más de lo que originalmente habían pensado. Con
este empuje motivacional ajustaron el prototipo inicial y consiguieron algunos
inversores para finalmente crear LiMiX.
Para alguien que se comunica en lengua de señas, un guante que traduce elimina la necesidad de un intérprete en momentos cotidianos: comprar en una tienda, pedir una cita médica, hablar con un desconocido en la calle. Ese tipo de autonomía es lo que Pezzuoli y Corona buscaban resolver cuando ajustaron el prototipo original.
Fuente: Bloomberg.com

